El reto de editar un libro veterinario: un método

Antes de que se cumplan las profecías sobre el fin de la edición en papel y llegue la avalancha de la edición digital voy a aprovechar para contar cómo hacemos un libro en Grupo Asis. La edición veterinaria tiene unos condicionantes muy particulares:

  • En cada especialidad veterinaria somos cuatro y a veces falta “el de la guitarra”. Esta escasez de “público” comparado con otras disciplinas incrementa el riesgo que asume el editor.
  • Los autores no son escritores profesionales, ni siquiera ocasionales. Son veterinarios, que no es poco, y el editor debe estar a su lado asesorándoles permanentemente en las cuestiones básicas sobre escritura, bibliografía, gráficas… para llevara a buen término la obra.
  • La naturaleza de la edición veterinaria obliga a disponer en las editoriales de redactores, ilustradores, etc. muy especializados.
  • Los libros constituyen valiosas herramientas de marketing para la industria. En ocasiones las compañías actúan como co-editoras e intervienen en la elaboración de la obra.
  • Los libros de autores españoles tienen que vencer la tradicional resistencia de los mercados internacionales. Peros cada vez logramos que más veterinarios españoles sean traducidos a otros idiomas. Y con gran éxito para sorpresa incluso de ellos mismos.

Con estas premisas tenemos que convivir los editores que nos hemos especializado en publicaciones veterinarias. Llevamos algunos años editando libros y durante este tiempo hemos configurado un sistema de trabajo al que llamamos  “la ruta del libro”. Este método nos permite organizar el trabajo y lograr una eficacia que redunda en beneficio del autor, del lector  y de la obra.

Antes de nada, ponerse en el lugar del lector

Cuando comenzamos un libro nos hacemos, junto con el autor y como si fuéramos el público objetivo, las siguientes preguntas:

Es una buena manera de encauzar la obra y decidir al principio qué tipo de libro queremos: un libro de consulta especializado, un atlas, un prontuario…

Y después, a estructurar la obra

Seguimos empleando en la editorial como base del trabajo y guía de la planificación el índice temático. Es lo primero que desarrollamos. Casi nunca es el definitivo pero es necesario hasta para organizar físicamente el trabajo. De esta manera vamos conectando  todo el material que se va entregando.

Estructurar el texto de un libro de veterinaria

Para lograr mantener una estructura desde el principio es primordial la forma en cómo el autor entrega el material.

A nuestros autores les pedimos que nos faciliten siempre bloques completos, capítulos o secciones. Por completo entendemos que cada bloque vaya con todas sus fotografías, esquemas y dibujos (o sus instrucciones para realizarlas).

El trabajo se suele entregar en un procesador de textos como Word. ¡Nunca Powerpoint! (Este programa entorpece mucho el trabajo en la edición de un libro(. Es recomendable que los epígrafes vayan numerados según la notación numérica 1.1, 1.2, 1.2.1… para facilitar al editor la estructuración de la obra. No hay que rebasar el nivel de cuatro divisiones: capítulo, apartado, subapartado y epígrafe. Si seguimos dividiendo el texto, el lector se perderá.

El capítulo piloto, un gran invento

No es una práctica frecuente, pero en nuestra editorial siempre elaboramos un capítulo de muestra que denominamos “capítulo piloto”. Con una porción representativa, un capítulo por ejemplo, establecemos cómo será  el diseño, la retícula, el formato, las citas, cuadros, pies de imágenes… De esta manera podemos llegar a un consenso con los autores y, en su caso, con la compañía interesada para que el libro se edite a completa satisfacción de todos sin tener que rectificar cuando la edición está avanzada.

Tras aprobar el capítulo piloto, ¡manos a la obra!

Ya sabemos cómo va a ser el libro. Ahora se establece un proceso que agiliza mucho las tareas y asegura la calidad del libro.

Composición de galeradas

Consiste en la distribución de la información en las páginas tras haber realizado las siguientes tareas de edición:

  • Corrección de concepto.
  • Corrección de estilo.
  • Corrección tipográfica.
  • Homogeneización de terminología.

Estas galeradas se entregan a los autores para que realicen las correcciones. Hoy día se suele hacer en archivos pdf.

Realización de las compaginadas

Se transcriben las correcciones de las galeradas y se realizan las compaginadas. El contenido del libro se da por definitivo. Es el momento de ajustar cuadros, gráficos, ilustraciones y elaborar las compaginadas que ya es una fase en la que prácticamente se ve el libro con el aspecto definitivo que va a tener.

Las pruebas compaginadas se entregan al autor para una última comprobación.

El pliego de principios

Curiosamente el pliego de principios (y finales) que son las páginas que van al principio y final del cuerpo o “tripas” del libro, se realizan al final. En esta fase se acomete:

  • El diseño de cubiertas (las tapas).
  • La portadilla, portada, índices temáticos definitivos, prólogos, prefacios, agradecimientos, dedicatorias, créditos…
  • El pliego de finales con el índice alfabético, si existe.

Ya solo queda llevar el libro a impresión y comprobar las pruebas de imprenta (que se imprimen en impresoras de gran formato denominadas plotter).

No olvidar la bibliografía

Resalto este tema porque suele ser descuidada en muchas ocasiones. Existen varias formas aceptadas de disponer las citas bibliográficas. Lo más importante es que se siga un sistema único para facilitar la consulta al lector.

La norma general ISO 690/ISO 215 es bastante empleada por su claridad. En el caso de libros la cita se realizaría como se muestra a continuación, conservando los tipos de letras del ejemplo:

APELLIDOS, N. (o entidad responsable). Título: subtítulo. N.º edición. Ciudad: Editorial, año. N.º p. (o N.º vol. si se trata de varios volúmenes). Colección. Notas.

Y si se trata de un artículo:

APELLIDOS, N. Título del artículo. Título de la publicación, mes año, volumen nº, fascículo o número, páginas

Una imagen vale más que…

Las imágenes son muy importantes en una obra veterinaria. El conocimiento veterinario es muy “visual” y por tanto las fotografías e ilustraciones cobran gran importancia en nuestras obras

Los elementos visuales en un libro de veterinaria

El autor debe señalar si la fotografía debe llevar algún retoque especial (silueteados, eliminar un artefacto, mejorar la iluminación o el color…). Además es importante que se numeren y se indiquen a qué texto deben acompañar. No hay nada más molesto para un lector que buscar una imagen a la que hace referencia un párrafo cuatro páginas más adelante.

Casi todas las imágenes que se emplean son digitales y solemos encontrar problemas para explicar a los autores cuál es la resolución óptima para una correcta reproducción. Basta emplear una fórmula para hacernos una idea del tamaño de la imagen que podemos imprimir:

Fórmula: número de pixels / 120 = cm (máximo) 

Ej. una imagen de 1200 pixels de anchura podrá reproducirse a 1200 / 120 = 10 cm de anchura como máximo para asegurar una óptima calidad.

¿Y para los libros digitales?

La era digital va a transformar, ya lo está haciendo, la forma de leer y de escribir. Pero opino que la ruta del libro que he descrito podrá seguir sirviendo de guía a autores y editores, aunque en lugar de pasar páginas deslicemos el dedo por la pantalla. Es un método que organiza el trabajo y asegura unas revisiones para asegurar la calidad.

Con la edición electrónica algunos piensan que comienza el reinado de los autores puesto que no dependerán de un editor al poder distribuir sus obras en los medios y soportes digitales. Quizá valga para una novela, pero una obra técnica va a necesitar siempre de la colaboración de un editor que debe corregirla, organizarla y enriquecerla.

Esta dependencia del autor con respecto al editor no es negativa. Cierto que el autor debe firmar un contrato de cesión de derechos para la explotación de la obra y pierde su control. Pero a cambio el editor debe transformar esa propiedad intelectual en un producto apto para el mercado y preparado para ser utilizado por los colegas veterinarios. Nuestra experiencia es que los autores consideran que la relación autor-editor es un matrimonio ventajoso donde todos salen ganando.

Si tienes en mente realizar un libro veterinario, como autor o como productor (co-editor) contacta con una editorial especializada. Con una metodología profesional y de la mano de un equipo experto capaz de aplicarla no hay por qué  tener miedo  a embarcarse en la edición de un libro, que sigue siendo la manera más bonita y eficaz de conservar el saber.

3 Respuestas a “El reto de editar un libro veterinario: un método

  1. Encantados de ver que quien piensa en editar libros en papel. La mayores de la documentación Que revisamos esta en formato Digital….y en ocasiones un buen libro de referencia es a lo que vuelves cuando no ves claro algún concepto….tal y cómo lo aprendiste. Muy bueno!

  2. Un libro, un hijo y un árbol.
    Este post ayuda a ser consciente de que hay un método que lo hace posible, y que el “aspirante” a autor no está solo. Con vuestra ayuda y la de los sponsors.
    Otra cosa es la rentabilidad, quizás por ello personalmente me gusta la idea de un e-book muy conciso, de rápida lectura y muy orientado a la acción del que lo lee.

  3. Ricos no nos haremos editando libros veterinarios pero nos lo pasamos en grande. Los e-books y e-pubs dan unos resultados maravillosos porque permiten una organización perfecta de la información y la incorporación de vídeos y otros recursos que para la veterinaria son muy útiles. Que os voy a contar.

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